martes, 1 de diciembre de 2009

Menem lo hizo...


Los últimos años de la Argentina fueron los más ajetreados que la Historia supo ver. Hubo infinidad de cambios en todos los aspectos, pero si me preguntan a mí, no le veo el lado positivo. Para empezar: ¿Qué hay de bueno en que vengan tres o cuatro tipos y de un día para el otro te vendan el país entero? Además, lo que las privatizaciones significaron para los trabajadores de las empresas hasta entonces nacionales...
Cuando asumió Menem en el '89, mi viejo trabajaba en YPF. Eso implicó que viviera todo el proceso de privatización de dicha empresa, día a día, y que por supuesto, se viera afectado por las consecuencias de dicha medida. Todo el mundo le decía que esto iba a ser algo positivo, pero él seguía escéptico a todos los "beneficios" del cambio. Así es él: desconfía de lo que no conoce. Y, debo decir, en este caso tan errado no estaba. Cuando la "fase" de privatización de las empresas estuvo completa, tenía que venir la ola de despidos.
Mi viejo iba a trabajar, todos los días, con el nudo en la garganta, preparado para recibir el aviso. Si bien no fue así, porque resultó uno de los que pudieron quedarse trabajando en la empresa, eso fue un alivio sólo en parte. Porque en el proceso fueron despedidos muchos compañeros de mi papá. Hombres de familia, conocidos de casi toda una vida. ¡Las veces que se habrá peleado mi viejo con los jefes, por defender a sus compañeros! Estuvo cerca, admite ahora más en frío, de que lo despidieran a él también. Pero "esos tipos son unos vivos bárbaros", según sigue repitiéndome cada vez que surge el tema. Y con eso supuestamente justifica que lo hayan conservado y aún hoy, que está a punto de jubilarse, siga en la empresa. Pero de ninguna manera les da razón suficiente para hacer y deshacer como se les dé la gana, jugando con la fuente económica de la gente.

Yo, por mi parte, lo escucho atentamente, lo dejo hablar. Después de todo no me corresponde acoplarme a las discusiones sobre el tema, porque sé que por más que según la opinión de mi familia la época fue muy dura, desde mi punto de vista, teniendo en cuenta mis vivencias personales, no la pasamos tan mal. Por eso elijo no emitir opinión, antes de que se arme una batalla campal entre los miembros de mi familia.

El Neoliberalismo en tiempos de Carlos Menem

Si bien no fue Carlos Menem quien puso en práctica originalmente el Modelo Neoliberal, siempre fue considerado el ejemplo más ilustrativo de dicha práctica. Criticado y elogiado a la vez, sin duda es una figura emblemática en la historia de nuestro país.

Al hablar de Neoliberalismo, específicamente en Argentina, el primer nombre que surge es el del ex Presidente Carlos Saúl Menem. Pero no fue sólo él quien se encargó de poner en práctica las medidas características de este modelo. Sin embargo sí fue él quien quizás lo aplicó con más profundidad.
Carlos Menem, presidente de la Republica Argentina entre 1989 y 1999, ha sido sin duda objeto en repetidas veces de una minuciosa observación, por parte tanto de políticos y de la sociedad argentina en general. Desde el mismo momento en que asumió la presidencia, tras las elecciones anticipadas que alejaron a Raúl Alfonsín del Gobierno, se convirtió en una figura pública, quizás más de lo que cualquier otra figura política lo había sido antes. Menem basó su éxito algunas veces justificándolo implícitamente en el apoyo que recibió a lo largo de su carrera por parte de su familia. Con el correr del tiempo, esa presencia del entorno familiar en su vida se fue transformando en permanente, hasta llegar al punto en que no resultaba fácil, al hablar de él, separar su vida política de su vida en familia, debido a la importancia que este factor había tenido para el entonces Presidente de la Nación.

Un hombre, varias miradas

Como Mario "Pacho" O'Donnel explica en su texto "El gran transformador", la carrera de Menem debe su éxito a la manera en la que supo aprovechar al máximo las diferencias que lo separaban al compararlo con el resto de los que habían pasado por el Gobierno. O'Donnel además aclara que, si bien no habrá sido lo que se puede aceptar como "bueno", al menos resultó en ciertos aspectos el mejor. Pero no todos opinan igual. Un buen ejemplo de la crítica negativa que se le hace al Neoliberalismo, principalmente al modelo que caracterizó a la Argentina en la última década del siglo XX, es el libro "Malas Herencias, las ¿Que Dejan los Gobiernos que se Van?", escrito por Benjamín Hopenhayn y Alejandro Barrios, que analiza los aspectos del modelo neoliberal con una crítica mirada, poniendo el énfasis en los aspectos más negativos.
En otra posición, quizás más analítica y menos crítica, en su"Breve Historia Contemporánea de la Argentina", Luis Alberto Romero intenta posicionar al lector en una mirada algo más abarcativa sobre lo que significó este período para la Argentina. Si bien no se olvida de marcar algunos de los aspectos más negativos, también destaca la importancia de las ventajas que pudo haber traído consigo el modelo Neoliberal en nuestro país, sobre todo a nivel economía.
En la misma corriente, más analítica que puramente crítica, se encuentra " Neoliberalismo y pseudociencia", una obra escrita por Ricardo J. Gómez, rastrea los orígenes históricos del neoliberalismo, así como también pretende dar cuenta de los presupuestos, especialmente en relación a la economía, de los pensadores del pensamiento liberal.
Si bien la mayoría de las obras mencionadas anteriormente hacen incapié en el Neoliberalismo, más que en el período de Carlos Saúl Menem como Presidente argentino, no se puede dejar de lado que para muchos, ambos conceptos están estrechamente relacionados, por varias razones que, con un simple análisis de por medio, saltan a la luz.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Sobre gustos no hay nada escrito...


Si bien durante el desarrollo de la materia hubo varios textos que resultaron interesantes, entretenidos a la hora de la lectura, llevaderos y amenos, hay un texto que elijo como "el que más me gustó". Por l razón de que, si bien en líneas generales no ocupa precisamente este lugar, al menos de lo "nuevo" sí lo es. Podría haber elegido "A la deriva" o "La Insolación", dos cuentos muy entretenidos, escritos de una manera muy fácil de leer (y no digo que mi elección no lo sea), pero que, por otro lado, ya había leído hace muchos años, me gustaban desde muy chica, y por eso no creo justo incluirlos en este análisis a ninguno de los dos.
Por lo tanto, la elección va a estar posicionada sobre otro cuento que, si bien tiene algo que ver con mi historia, tanto en lo personal como en lo familiar, sí resulta material nuevo para la biblioteca, en este caso. El texto elegido es "No habrá más penas ni olvido", escrito por Osvaldo Soriano, un autor argentino que, si bien he leído poco de él, me parece muy correcto, porque incluso los párrafos puramente descriptivos (que en algunos casos podrían parecer densos) con su estilo de escritura simple pero detallada, se hacen muy llevaderos y entretenidos. Al menos en este cuento, el escritor apela a una manera de describir las situaciones y entornos de manera que logra captar por completo la atención del lector (en mi caso así fue) hasta llegar a un punto en el cual el entorno en el que se está leyendo se torna insignificante, el lector se sumerge en ese mundo que Soriano describe, en esa ciudad (Colonia Vela), y en los sucesos que allí se desarrollan.
Por otro lado, pasando ya a contar qué texto fue menos atrapante, o interesante, nos encontramos con la selección de las Cartas Quillotanas, de Juan Bautista Alberdi. Quizás se deba al lenguaje utilizado, que puede parecer en extremo anticuado y por tal razón denso. Quizás sea una simple cuestión "de piel" con esa parte tan lejana de nuestra historia, que por eso no resulta tan interesante, porque el contenido en sí de los textos es excesivamente crítico, posicionado Alberdi en contra de la manera en la que Sarmiento procedía, tanto en su profesión como en su vida cotidiana y sus ideales. Si bien sus argumentos pueden ser válidos, simplemente es mi postura que el texto podría haber sido algo más interesante, de haber tenido más contenido histórico, un estilo algo más narrativo, y no tan argumentativo y de contenido puramente ideológico, como creo que es en este caso.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Presentación: Menem, político de la Comunicación


En este trabajo se abordarán temáticas relacionadas con el Neoliberalismo que caracterizó las políticas de nuestro país, que tuvieron su punto máximo durante la década de 1990, con los períodos durante los cuales Carlos Menem ocupó el lugar de Presidente de la Nación. Se utilizarán como fuentes para la confección del presente trabajo los textos vistos en clase, y se completará el desarrollo con bibliografía complementaria relacionada con las características de este período, a nivel económico, político y social. El presente trabajo pretende abarcar todos los aspectos que caracterizaron a la época, tanto como las medidas que predominaron, las políticas que se desarrollaron, y los efectos que la toma de dichas medidas provocaron en la sociedad argentina.
Si bien la figura de Carlos Saúl Menem, quizás el máximo representante del Neoliberalismo en Argentina, provoca reacciones tan variadas como contrarias en toda la población en general, se intentará abordar su período en el gobierno con la mayor objetividad posible, poniendo el énfasis en los resultados de los procesos, y no en las medidas tomadas en sí, o los aciertos o errores de la gestión de su representante más significativo.
Además de tener en cuenta lo que representa la figura de Carlos Menem en sí, y lo que representa para la política de la Argentina y para la historia de nuestro país, también se tendrán en cuenta otros factores que contribuyeron en gran medida a la construcción de su figura política, como lo fue en su momento su entorno familiar, que supo tener un lugar prácticamente central en lo que significó su carrera política, y el proceso que lo impulsó finalmente a su gestión como Presidente de la Nación, por el período de 10 años, desde el triunfo en las elecciones de 1989, cuando sucedió a Raúl Alfonsín, hasta el final de su período como Primer mandatario, tras la derrota en las elecciones de 1999.
Sin duda, la figura de Carlos Menem representó no sólo el aspecto político, sino que buscó apelar a otros sentidos de la gente, por lo cual también se marca como un ejemplo cuando se quiere ilustrar algún aspecto de la utilidad que los medios de comunicación tuvieron, y tienen, a lo largo de los años como factor casi fundamental en relación con la construcción de la carrera de algunos políticos, que se apoyan con frecuencia en este tipo de soportes tanto para dar a conocer sus proyectos a lo largo de sus campañas, como para seguir incrementando su labor a lo largo de sus mandatos.
Justificar a ambos lados